Rumbo hacía la primavera: tardes de barbacoa, mercadillos callejeros con personalidad y los únicos Caminos de Ronda.
En estos días le hemos dado la bienvenida a la primavera; nosotros hemos querido recibirla con unos planes donde la naturaleza, que entra ahora en su esplendor, ha sido la protagonista y el buen tiempo nuestro principal aliado. Ya teníamos sed de sol. Comenzamos renovando nuestra jardín, al que cariñosamente llamamos “nuestro minifundio”. Sustituimos nuestro preciado gran cactus, que no había soportado el rudo invierno y acabo en una triste bolsa de basura en el contenedor, por una camelia. Las camelias tienen un origen asiático y son símbolo del romanticismo y la sensualidad. Sus flores son espectaculares, una pena que carezcan de olor. Aunque su aspecto tiene ya un aroma dulzón y afrutado. Mi nariz siempre acaba frustrada por no poderlo detectar. Coloreamos la entrada con unas vistosas flores que rebosan alegría. y plantamos nuestro único árbol del jardín trasero: un pequeño mandarino. Me sedujeron sus flores blancas con su olor a azahar. Me pierde el olor a azah...

